MISERY
Por: Candelaria Saldaño Vicente Hay obras que no se dejan mirar: te muerden. Se te meten debajo de las uñas, te hacen un tajo limpio en el pecho y después te obligan a aplaudir con las manos todavía llenas de sangre. Misery pertenece a esa estirpe: la de los espectáculos donde la técnica y el riesgo escénico se conjugan para producir ese fenómeno que no viene a entretener a nadie. Viene a recordarnos que el teatro sigue siendo el último animal salvaje que todavía no pudieron domesticar las pantallas. Ahí, donde un cuerpo transpira frente a otro cuerpo, todavía puede ocurrir el milagro o la tragedia. Y casi siempre son la misma cosa. Julia Calvo y Juan Gil Navarro dominan la escena con una precisión admirable, pero es en el enfrentamiento entre ambos donde aparece el verdadero acontecimiento. No actúan. Se cazan. Se huelen el miedo, se arrancan la respiración, se disputan el aire como dos criaturas condenadas a vivir encerradas en una misma jaula. Hay una electricidad tan fer...