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Mostrando las entradas de junio, 2026

MISERY

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 Por: Candelaria Saldaño Vicente  Hay obras que no se dejan mirar: te muerden. Se te meten debajo de las uñas, te hacen un tajo limpio en el pecho y después te obligan a aplaudir con las manos todavía llenas de sangre. Misery pertenece a esa estirpe: la de los espectáculos donde la técnica y el riesgo escénico se conjugan para producir ese fenómeno que no viene a entretener a nadie. Viene a recordarnos que el teatro sigue siendo el último animal salvaje que todavía no pudieron domesticar las pantallas. Ahí, donde un cuerpo transpira frente a otro cuerpo, todavía puede ocurrir el milagro o la tragedia. Y casi siempre son la misma cosa. Julia Calvo y Juan Gil Navarro dominan la escena con una precisión admirable, pero es en el enfrentamiento entre ambos donde aparece el verdadero acontecimiento. No actúan. Se cazan. Se huelen el miedo, se arrancan la respiración, se disputan el aire como dos criaturas condenadas a vivir encerradas en una misma jaula. Hay una electricidad tan fer...

Billy Elliot (Argentina)

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Por: Candelaria Saldaño Vicente Fuimos a ver Billy Elliot a las cuatro de la tarde, cuando el día todavía conservaba la modorra del almuerzo y la ciudad parecía respirar despacio, como una bestia vieja echada al sol. Entramos al teatro sin saber qué iba a suceder, sin saber que íbamos a encontrarnos con un pueblo entero respirando dentro de una historia. Porque Billy Elliot no empieza en una sala de danza: empieza en un lugar golpeado por la historia. Estamos en el norte de Inglaterra de los años ochenta, en medio de la huelga de los mineros del carbón, cuando las chimeneas de las fábricas parecen apagarse y las familias obreras viven con la angustia de no saber qué quedará después del día siguiente. Es un mundo de hombres endurecidos por el trabajo, de manos gastadas, de cuerpos acostumbrados a resistir. Un mundo donde los sueños parecen un lujo reservado para otros. Y ahí aparece Billy, un niño nacido en una casa donde la vida se mide en sacrificios, donde el mandato pesa como una pi...